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Asalia & Guillermo — Minted

Asalia

and

Guillermo

Asalia and Guillermo

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Our Story

La historia de nuestro encuentro se podría resumir como un hermoso proyecto nunca planeado.
Nos conocimos hace más de 57 años, en el primer día de clase en la Vocacional Número 6 del IPN. Los dos teníamos 15 años y, a decir verdad, nos encontramos sin habernos buscado. A partir de ese momento, nos hicimos amigos y luego novios, aunque para esto pasaron unos 5 meses. Los dos terminamos juntos la vocacional y varios años después la carrera de QBP. Unos meses después de habernos graduado, nos casamos, esto fue después de más de 7 años de novios (sin ningún plan concreto).
Nuestro primer hogar fue en la Ciudad de Puebla, donde ambos trabajamos como profesores en la Escuela de Ciencias Químicas de la UAP. Ahí vivimos durante dos años y seis meses y tuvimos la enorme fortuna de tener a nuestros dos primeros hijos, Guillermo (Guillo) y Edgar.
En septiembre de 1976, regresamos a la ciudad de México y ahí estuvimos por más de 7 años hasta que tuvimos la oportunidad de ir a los Estados Unidos y disfrutar de una beca por un año para que Guillermo terminara su tesis doctoral en la Universidad de Colorado en Denver.
Regresamos a la ciudad de México solo para dar la bienvenida a Azalea, nuestra hija, que nació 2 semanas después de nuestro arribo a la ciudad. Aquí estuvimos hasta junio de 1985, cuando salimos nuevamente hacia la Ciudad de Denver para realizar un postdoctorado (tentativamente por dos años) que se prolongó hasta 1989; después partimos a la ciudad de Nashville, donde pasamos 11 años trabajando para la Universidad de Vanderbilt. Durante este período nació el más pequeño de nuestros hijos, Alejandro, y al mismo tiempo, nuestros dos hijos mayores comenzaron sus estudios profesionales.
Para principios de este siglo, volvimos a mudarnos, y esta vez fue a la Universidad de Nueva York en la misma ciudad, donde estuvimos por casi 18 años. Durante este período, tuvimos la inmensa alegría de ser testigos del matrimonio de Guillo, nuestro hijo mayor, con María del Rosario (Chachis), así como darle la bienvenida al primero de nuestros nietos, Guillermo (Chicharito), y dos años después, a nuestra única nieta, Sofia. Celebramos con gusto las graduaciones de Guillo, Edgar y Azalea, no solo de sus carreras universitarias, sino también de sus carreras de posgrado. Algunos años después, tuvimos nuevamente la dicha de ser testigos de la boda de Edgar, nuestro segundo hijo, con Erika. Dos años después, también celebramos con orgullo la graduación universitaria del más pequeño de nuestros hijos. Antes de dejar Nueva York, tuvimos nuevamente la inmensa alegría de ser abuelos, ahora de un par de hermosos gemelos, Dani y Diego.
A partir de octubre de 2018, regresamos a vivir a la ciudad de Denver, donde seguimos residiendo hasta este momento. En este intervalo de tiempo, hemos experimentado un sin número de experiencias de todos los sabores y colores, incluyendo un par de años de pandemia que nos permitieron disfrutar a plenitud de nuestros dos hijos menores y de nuestros dos nietos mayores.
Estamos ahora cumpliendo 50 años de matrimonio y todavía no tenemos un plan de dónde pasaremos los próximos años; aunque para serles honestos, no creo que el lugar o el sitio sea tan importante mientras estemos juntos, los planes irán saliendo.




The story of our relationship can be summed up as a beautiful project that was never planned.
We met over 57 years ago on the first day of class at Vocational Number 6 of the IPN. We were both 15 years old, and to be honest, we met without actively seeking each other. From that moment, we became friends and later became sweethearts, although it took about 5 months for that to happen. We finished vocational school together and several years later, we completed our undergraduate careers as QBP. After more than 7 years of dating, we got married, still without any concrete plan in mind.
Our first home was in the City of Puebla, where we both worked as professors at the School of Chemical Sciences of the UAP. We lived there for two years and six months, during which we were blessed with the arrival of our first two sons, Guillermo (Guillo) and Edgar.
In September 1976, we returned to Mexico City and stayed there for more than 7 years until an opportunity arose for us to go to the United States. Guillermo received a one-year scholarship to finish his doctoral thesis at the University of Colorado in Denver.
After one year in Denver, we returned to Mexico City where our daughter Azalea was born two weeks after our arrival. We stayed here until June 1985 when we once again returned to Denver to do a postdoctoral fellowship.
In 1989 we moved to Nashville, TN where we spent 11 years working at Vanderbilt University. During this period, our youngest child, Alejandro, was born, and our two eldest sons began their professional studies.
At the beginning of the new century, we moved once again, this time to work at New York University, where we spent almost 18 years. During this period, we were overjoyed to witness the marriage of our eldest son, Guillo, to María del Rosario (Chachis), as well as the arrival of our first grandchildren, Guillermo (Chicharito) and two years later, our only granddaughter Sofia. We celebrated the graduations of Guillo, Edgar, and Azalea not only from their undergraduate studies but also from their graduate studies. A few years later, we were delighted to attend Edgar's wedding to Erika, and later, we proudly celebrated the college graduation of our youngest child. Before leaving New York, we experienced the immense joy of becoming grandparents once again to a pair of beautiful twins, Dani, and Diego.
In October 2018, we returned to live in the city of Denver, where we still reside to this day. During this time, we have had various experiences of all flavors and colors, including a couple of years of pandemic, which allowed us to fully enjoy the company of our two youngest children and our two eldest grandchildren.
As we celebrate 50 years of marriage, we still don't have a concrete plan for where we will spend the next years. But to be honest, we don't think the city or the place is as important as being together; the plans will fall into place as they should.